
Café.
Acompañante de noches sin dormir, horas que no se llenan con nada, compañero de una vida que se vive más de a uno que de a dos. Fiel.
Papel y lápiz.
¿Qué sería de seres como yo sin uds dos? fieles compañeros del otro; existe el notebook, pero ¿quién estuvo antes? o ¿quién puede negar la satisfacción que te da escribir en papel? Te ayuda cuando !te inspiras", te aguanta en todos los momentos.
Libro.
Querido Señor de papel y tinta. Sólo un objeto para muchos, un mundo por explorar para otros. Das y quitas vida, tus paginas guardan secretos que solo tu y yo sabremos al final, ahí cuando se cierra y no queda nada por devorar, cuando llega esa sonrisita a la cara de complicidad y regocijo que solo ambos comprendemos. Nos enloqueces y nos devuelves la cordura, ¿no fue por tu culpa que nos diste al Quijote? No es necesario saber nada de ti, solo querer mirarte por un momento.
Todas estas cosas pueden ser irrelevantes para algunos, pero hay otros, como yo, que consideramos todos estos pocos elementos esenciales para despertar todos los días: porque son cosas que amamos y apreciamos con gran entusiasmo.
Nunca subestimes el poder que le damos a los objetos. ¿Te has fijado alguna vez en la cruz?
¿Que seriamos sin ellos? Sin papel lo mas probable es que caeríamos en la mas misera desesperación, el café un placer imposible de dejar y los libros, mundos que te permiten dejar de pensar un poco en las cosas que vives y regocijarte de un nuevo mundo, liberarte del tuyo y sumergirte en ese, para poder ser por un rato, libre.
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