domingo, 21 de febrero de 2010

Torre de cartas.

El otro día vi a una niña construir con tanto esmero una gran torre de cartas y pensé: "Nuestra puta vida es eso, una torre frágil y delicada, que podría caer en cualquier momento".
Hasta ese punto si piensas bien no hay ningún incentivo para simplemente vivir, pero luego pasó.
La torre cayo y la niña se lamento, pero volvió a construirla y finalmente pensé: "En la vida te caes, pero te puedes levantar y seguir, sólo cuando tu quieras".
Tal vez algún día, tal vez sólo algunos llegaran - espero llegar yo también- al final de la torre.



Me duele la cabeza.

domingo, 7 de febrero de 2010

Y la muchacha pensó:

"Tiene razón, me enamoré de quien no debía, estúpido corazón. Ahora, contrólate... te lo ruego."

sábado, 6 de febrero de 2010



Añoro poder sentarme a ver la lluvia caer, tomando una taza de café -adoro el café- abrigada con un buen polerón y un poco de música no daña a nadie hasta donde recuerdo.



Es todo lo que quiero.