El otro día vi a una niña construir con tanto esmero una gran torre de cartas y pensé: "Nuestra puta vida es eso, una torre frágil y delicada, que podría caer en cualquier momento".
Hasta ese punto si piensas bien no hay ningún incentivo para simplemente vivir, pero luego pasó.
La torre cayo y la niña se lamento, pero volvió a construirla y finalmente pensé: "En la vida te caes, pero te puedes levantar y seguir, sólo cuando tu quieras".
Tal vez algún día, tal vez sólo algunos llegaran - espero llegar yo también- al final de la torre.
Me duele la cabeza.
domingo, 21 de febrero de 2010
domingo, 7 de febrero de 2010
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