martes, 2 de marzo de 2010

CEF

Llevaba días sin escuchar música de mi computador.
La verdad, es que cada vez que me pongo a pensar sobre mi vida, no tengo nada definido -entendiéndose de estos pensamientos el temido "futuro"-.
He rezado todas las noches desde que - si puedo decirlo- mi amiga más cercana, entendiéndose mejor amiga, me lo pidió.
Debería dejar de comer cochinadas -papas fritas, maní, entre otros- porque me hacen daño.
Tengo una gran leve tendencia a no decir que no a las peticiones de ciertas personas.
Creo que en la vida seré una observadora más que una persona de hacer muchas cosas. Me agrada esto.
A veces me asusto de yo misma.
Me canso de las cosas antes de hacerlas, ya que todas estas pasan por mi mente primero y se desarrollan en esta.
Una confesión, la mayoría del tiempo tengo miedo.
No me gusta mucho el contacto físico -puede sonar extraño-.
Me aterra perder a mis amigos, son lo único bizarramente estable que tengo.
La verdadera razón por la cual ocupo lentes es porque no me gusta que me miren a los ojos. Cuando esto pasa -me miran- siento como que me estoy quemando.
Odio el silencio total, porque puedo percibir millones de sonidos en este.
Amo la bulla, esa en la cual puedo encontrar el silencio.
No la logro entender, ¿por qué?
Por último, si sigo escuchando esta canción sólo lograre deprimirme más.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

algo!